Cómo cuidar tus puertas: evita los portazos

El portazo que da una puerta puede ser generado por la persona que la cierra o por corrientes de aire que se generan y desembocan en un estruendoso portazo. Y eso precisamente, el ruido que genera una puerta al ser cerrada de forma brusca, lo que podemos evaluar en el momento en el que tiene lugar este hecho, pero ¿somos conscientes de que los portazos son el primer motivo de deterioro para una puerta?

El portazo puede generar problemas futuros en los sistemas de amortiguación de la propia puerta y hasta en la pared. Lo podemos ver con frecuencia en las puertas de acceso a edificios. En ocasiones se cierran con poco cuidado y esto produce un portazo que, a su vez, termina produciendo un desgaste de los engranajes de estas puertas y, a su vez, puede generar daño a la persona que la abre o la cierra, en especial a los más pequeños. ¿Qué podemos hacer para prevenirlos?

Podemos instalar un burlete en la puerta. Se trata de un reborde con superficie almohadillada para que la puerta amortigüe. También puedes instalar una pieza conocida como resbalones en descuido. Es con forma de pestaña que es la encargada de que la puerta encaje con el marco. Si compruebas que tienes dificultades, o esta pestaña produce mucho ruido al cerrar la puerta, puedes modificarla por una más moderna.

Podemos darte algunos consejos adicionales: puedes instalar cuñas para mantener la puerta sujeta cuando esté abierta. También puedes instalar las contra puertas para que la puerta se vaya cerrando poco a poco, y no de golpe.

Si quieres saber más sobre el tema o necesitas más información sobre un mecanismo concreto, puedes contactar con nosotros.

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